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Nace Llar, un proyecto que 'cocina a fuego lento' la innovación territorial de Asturias

Se comienzan a dar los primeros pasos para que Asturias cuente con su Centro de Innovación Territorial (CIT), una iniciativa de la Secretaría General de Reto Demográfico del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico. Estos se traducen en el nacimiento del proyecto Llar, el embrión que supone el convenio firmado entre la Red Asturiana de Desarrollo Rural (READER) y la Fundación CTIC, con la aprobación del Gobierno del Principado. La primera aportará su conocimiento y presencia en los territorios, mientras que la segunda su experiencia en el campo de la innovación.

Los CIT nacen con el objetivo de corregir los efectos negativos que produce el proceso de concentración de población y de actividad económica. Se sustenta, al menos en el caso de Asturias, en un modelo basado en la cooperación intersectorial y en la generación de conocimientos y valor compartido entre administraciones públicas, academia, empresas y sociedad civil, las cuatro patas de la innovación abierta. A ellas se suma una quinta, que es la concertación territorial, alrededor de potencialidad endógenas compartidas.

El proyecto arranca con una primera fase con un peso fundamental tanto de la participación activa de la sociedad como del apoyo institucional, identificando los ámbitos territoriales y sectores estratégicos a potenciar.

Los CIT pretenden fomentar los ecosistemas de innovación para hacer factible el cambio de sistemas, donde la tecnología sea una herramienta y la participación y la cohesión social factores fundamentales. Para su implementación se contará con los agentes sociales presentes en el territorio, que contribuyan a impulsar la innovación abierta, multiplicando así las posibilidades de réplica al resto del tejido rural.

Y aquí es donde entran en juego tanto READER como CTIC, con un proyecto conjunto, la suma de capacidades y el know how de ambas entidades sobre las que se articule la puesta en marcha de este centro. El CIT de Asturias nace con la ambición de coordinar los esfuerzos de todas las fuerzas vivas presentes en los territorios, articulando la fluidez de información y el proceso de aprendizaje colectivo y compartido.

Lo interesante es que sea la propia comunidad local la que tome la iniciativa, lidere y protagonice los procesos de cambio, por eso los CIT son facilitadores o inductores, siendo también acompañante del resto de agentes del territorio y, por tanto, un instrumento a su servicio.

De hecho el nombre de esta primera fase, Llar, corresponde a un acrónimo (Living Lab Asturias Rural) que recoge la carga significativa en el mundo rural asturiano: el llar es el hogar, el lugar donde se cocina a fuego lento. En la casa tradicional asturiana es punto de encuentro, reunión y debate, donde se toman las decisiones del futuro de la casería. A ello se suma su relación con el fuego, que nos lleva a la idea de poner un poco de luz al final del túnel de la despoblación. El fuego tiene también gran simbología en la cultura celta. Llar también lleva aparejado el concepto slow, un modelo multidireccional, con estrategia y objetivos claros y de impacto territorial.

Fuente: Red Asturiana de Desarrollo Rural

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