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El secretario general para el Reto Demográfico reivindica el espíritu de Somiedo en las Jornadas CIT de Ponferrada

Los pasados días 21 y 22 de marzo se celebraba en la Térmica Cultural de Ponferrada (León) las II Jornadas Red de Centros de Innovación Territorial, organizadas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Un encuentro al que la Red Asturiana de Desarrollo Rural (READER) asistió como parte del Centro de Innovación Territorial (CIT) de Asturias, siendo la única red de desarrollo regional que forma parte de estas nuevas estructuras, y en las que el propio secretario general para el Reto Demográfico, Paco Boya, reivindicó el espíritu de Somiedo.

El concejo asturiano acogía en febrero del año pasado la primera edición de estas jornadas, en las que se rubricó la Declaración de Somiedo, a modo de decálogo para los futuros CIT de España.

Unas jornadas que comenzaban con la visita de la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, al espacio destinado a los puestos expositivos, que incluyó la parada en el del CIT de Asturias, integrado, además de por READER, por la Fundación CTIC, compañera de viaje en este proyecto. Una delegación la asturiana integrada también por el director general de Reto Demográfico del Gobierno del Principado de Asturias, Marcos Niño, y la asistencia técnica de GeoNalón.

Los CIT forman parte del programa de 130 medidas aprobadas por el Ministerio para poner en valor la innovación territorial frente a la despoblación.

Asturias estuvo presente en dos de las mesas que se desarrollaron, en concreto las dos del jueves. En la primera de ellas, ‘Diálogo con emprendedoras del medio rural’, participaron como ponentes Carmen Martín, investigadora científica del CSIC, con su proyecto Aromas del Narcea, y Ana Santidrián, de Biela y Tierra. La asturiana, oriunda de Cangas, investiga y recupera una rosa autóctona de la zona y su comercialización para la industria del perfume. Con su proyecto la consideran como un recurso agrario y buscan la transformación in situ con el que se busca implicar a la ciudadanía de la zona.

El proyecto Biela y Tierra surge desde la zona rural de Burgos frente a las inquietudes de los problemas actuales, ante preguntas como en manos de quién dejamos nuestras tierras y nuestra alimentación. Y así, a golpe de pedalada, recorren diferentes territorios para conocer y dar a conocer proyectos que se están llevando en ellos, incidiendo en la importancia de comunicarlos frente a modelos extractivistas de éxito que se presentan desde lugares tan alejados. Esta comunicación la llevan a cabo de textos, vídeos y podcast. Santidrián resalta una comunicación honesta donde las personas, las verdaderas protagonistas, tengan la voz que se merecen. Porque hay muchas experiencias que hace falta poner en valor y que no salen en los grandes medios de comunicación.

Una mesa en la que se puso en valor el poder de las mujeres para tejer redes, como motor del asociacionismo, con un enfoque cooperativista de la puesta en común. Y en donde los trabajos productivos y reproductivos se ponen a la par, como destacó Santidrián. Por su parte Martín señaló el espíritu de sacrificio y la constancia, el apoyo al territorio con el desempeño de unos trabajos que sustentan la vida. También señalaron los estereotipos aún presentes, la desconfianza hacia la capacidad de las mujeres y de los proyectos liderados por éstas, la masculinización del mundo rural. Desde Biela y Tierra reclamaron equiparar los trabajos productivos y reproductivos y contemplan los CIT como palanca para el desarrollo, así como la importancia de los procesos participativos para escuchar. “La chavalada rural necesita referentes”. Para la investigadora del CSIC es importante recuperar el talento tanto de quienes nacieron en el rural como de los que no, pero que siguen manteniendo ese vínculo, también con formación universitaria.

Esta mesa continuó con la presentación de los proyectos Yes50Sotrondio, por parte de la asturiana Silvia Barbón Roces, una marca de ropa que apuesta por el slow fashion y la proximidad; Del monte de Tabuyo, una cooperativa de cinco mujeres leonesas representadas por Marisa Rodríguez, con un modelo de negocio de conservas que pone en valor los recursos y la producción local, y con un discurso muy potente sobre el emprendimiento femenino, del cómo las mujeres emprenden, de la diversificación para que los pueblos sigan vivos, con una negativa clara a las políticas extractivistas que despueblan y reclamando “trajes a medida” para estos proyectos que no pueden ser contemplados como polígonos industriales: “las mujeres somos muy responsables y no dejamos créditos a deber”, haciendo un alegato por la Economía Social y Solidaria; y cerró el panel Montse Ferrer, de la Fundació Planes Corts, con unos proyectos de puesta en valor y creación de comunidad muy interesantes en los pueblos de Estamariu y Bescarán, en el Pirineo catalán.

La segunda mesa de la jornada versó sobre Innovación y Tecnología, con la participación de José Antonio González, de la Fundación CTIC, y de Guillem Piris, del CIT Valle de Arán. Ambos coincidieron en destacar la tecnología como un medio para poner en valor un conocimiento que se genera en lo local. Para González, no se trata solo de crear, sino de aprovechar el conocimiento colectivo local, que ya existe, con el valor añadido de los territorios en clave de ecosistemas. Desde su punto de vista, el CIT debe ser vector de transmisión del valor que hay en el territorio, señalando que la innovación es social, tecnológica y ambiental: “sin estas tres patas no sería Innovación territorial”. En este punto reivindicó la Declaración de Somiedo.

Para Piris los CIT deben ser “la chispa necesaria para que ocurran cosas fascinantes con la materia que tenemos”, mientas que el asturiano quiso reivindicar “el papel de los Grupos de Desarrollo Rural en la innovación territorial”, que es la aportación de READER al CIT de Asturias con ese conocimiento y estar en el territorio. La importancia, concluyó, “de avanzar haciendo”.

Tras sus intervenciones presentaron sus proyectos Eirshac Jacquet, de Arantec, una empresas de servicios inalámbricos en el Valle de Arán; Pedro Barrios, de GobCity, una startup innovadora en Chile; y Katia Prada, de Panacea Cooperative Research, centrada en inteligencia artificial, investigación y desarrollo.

La jornada del viernes se desarrolló a través de tres mesas, Oportunidades empresariales para la innovación territorial; Construyendo el ecosistema de innovación territorial I: vivienda y agenda urbana; y Construyendo el ecosistema de innovación territorial II: energía y servicios ecosistémicos.

A pesar de contar con la participación de grandes empresas, hubo proyectos interesantes pegados al territorio como Reviviendo, de Cecilia Fanlo, en la provincia de Teruel, que trata de conectar con la parte emocional de las casas cerradas para volver a abrirlas; o Kuartango Lab, en Álava, del que habló Eduardo Fernández de Pinedo, donde se habla de procesos participativos de la ciudadanía y gobernanza colectiva.

Unos encuentros que concluyeron con la intervención del secretario general para el Reto Demográfico, que suscribió punto por punto la Declaración de Somiedo, una redacción auspiciada desde Asturias por el Comisionado para el Reto Demográfico en aquel momento, Jaime Izquierdo, la Red Asturiana de Desarrollo Rural y el propio Paco Boya.

Descarga la Declaración de Somiedo.

Fuente: Red Asturiana de Desarrollo Rural

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